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lunes, 11 de enero de 2016

QUE OCURRE EN EL ASMA - ANIMACIÓN 3D


1. ¿QUÉ ES EL ASMA?

Es una enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias bajas que ocasiona episodios de dificultad respiratoria, pitidos en el pecho (llamados sibilancias), tos, sensación de opresión en el tórax y falta de aire. Estos episodios pueden durar horas o días según sea el nivel de gravedad. A veces se resuelven espontáneamente pero, casi siempre, lo hacen gracias al tratamiento.
En la mayoría de los casos los episodios van a ser poco frecuentes, pero en las formas más graves pueden ser muy repetidos e, incluso, hacerse persistentes.

El asma tiene un curso crónico, de hecho es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia.
En los niños menores de 3-4 años, la definición de asma es mucho más compleja. En estas edades, algunos niños presentan síntomas que son provocados principalmente por infecciones víricas, y que pueden simular la existencia de asma. A estos episodios, cuando son repetitivos, los pediatras los hemos llamado de muchas maneras y no es raro encontrar en los informes médicos diferentes nombres: asma del lactante, asma del niño pequeño, catarros descendentes, bronquiolitis de repetición, hiperreactividad bronquial, bronquitis sibilante, sibilancias recurrentes, etcétera.

La gran mayoría de los niños que tienen estos episodios de forma repetida presentará una mejoría progresiva de su proceso y los síntomas desaparecerán definitivamente entre los 3 y 6 años. En algunos de ellos, pocos, persistirán hasta los 10-11 años y, en general, mejorarán completamente y no presentarán secuelas  de su proceso ni mayor tendencia a tener enfermedades respiratorias a lo largo de su vida. Pero también habrá algunos niños menores de 3-4 años con estos episodios repetidos que desarrollarán asma en el futuro.

Generalmente, son niños con antecedentes familiares de alergia o antecedentes personales de dermatitis atópica o alergias alimentarias, es decir, antecedentes relacionados con la alergia. Muchos de estos, no todos, pueden presentar una mejoría entre los 3 y 6 años, y recomenzar más adelante con los síntomas más típicos de la enfermedad, casi siempre en relación con alguna alergia.
Estos distintos grupos de pacientes con diferentes características y evolución es lo que se ha dado en llamar fenotipos del asma en los niños pequeños. El reto ante un niño de menos de 3-4 años que presenta síntomas similares al asma es saber a qué fenotipo se asemeja, ya que ello puede orientarnos sobre su evolución futura y sobre los pasos en el diagnóstico y en el tratamiento. Hay otras enfermedades del niño y el adolescente que se manifiestan de forma muy similar al asma, pero que no lo son: cuerpos extraños intrabronquiales, fibrosis quística, etc.







2.- SÍNTOMAS DEL ASMA

Los síntomas más habituales y frecuentes en pacientes con asma son los siguientes (véase figura 1): 







1. Sibilancias. Es el síntoma más característico del asma. Se manifiestan como sonidos o ruidos en forma de «pitidos o silbidos» provenientes del pecho al respirar, producidos por el paso del aire por las vías respiratorias estrechadas u obstruidas. Se suelen detectar durante la exploración realizada por el médico, al auscultar (escuchar) el pecho con un fonendoscopio o estetoscopio, aunque en ocasiones se oyen sin necesidad de ningún aparato.

2. Tos. Aunque la tos es un síntoma muy frecuente en los niños, habitualmente ocasionada por catarros, en ocasiones por su duración o características también es un síntoma de asma, a veces el más llamativo y constante. La tos característica de esta enfermedad es persistente, seca, irritativa y molesta, empeora por la noche o a primera hora de la mañana, aparece durante o tras el ejercicio y/o juego, la risa, el llanto e, incluso, en algunos pacientes

puede aparecer tras emociones intensas.

En ocasiones, puede pasarde ser seca a húmeda (con flemas) por la producción de moco en los bronquios.


3. Dificultad respiratoria. Significa que cuesta más introducir y expulsar el aire de los pulmones. Se manifiesta como una sensación de «falta de aire» o «ahogo» (disnea).

Con frecuencia aparece tras el ejercicio y/o por la noche. Otras veces, surge cuando se tiene un catarro, otras infecciones respiratorias o hay exposición a algún otro factor desencadenante: alérgenos, humo del tabaco, etc. Cuando la dificultad es más intensa se manifiesta por una respiración más rápida (polipnea) y entrecortada, así como por retracciones costales, es decir, que se marcan las costillas al respirar (tiraje intercostal).

4. Opresión torácica o sensación de «tirantez» en el pecho, o como si alguien estuviera oprimiendo su pecho. También la pueden manifestar como «dolor o sensación extraña » en el pecho al respirar. Esta sensación la transmiten difícilmente los niños pequeños, por lo que es un síntoma que encontramos con más frecuencia en niños mayores y adultos.



3.- ¿CUÁLES SON LOS FACTORES QUE DESENCADENAN LOS ATAQUES O CRISIS DE ASMA?




Entre los factores desencadenantes de los ataques o crisis de asma destacan los siguientes (véase figura 2):

1. Infecciones respiratorias. Son la causa más frecuente, ya que los virus respiratorios son responsables de hasta un 85% de las crisis de asma en la infancia. Los más frecuentemente implicados son el rinovirus (virus del catarro común) y el virus respiratorio sincitial.

2. Alérgenos. Son sustancias que, al introducirse en el organismo, provocan una reacción especial (respuesta alérgica) en personas susceptibles (sensibilizadas), que previamente ya han tenido contacto con esa sustancia. Hasta un 80% de los niños mayores con asma están sensibilizados a algún alérgeno. En el asma, el contacto de estos alérgenos respiratorios con el epitelio o capa que recubre los bronquios en aquellas personas sensibilizadas a ellos, puede provocar la activación y liberación de sustancias responsables de la inflamación y/o contracción de los mismos. La exposición continua y/o repetida a estos alérgenos provoca la persistencia de la inflamación de los bronquios. Cuando el paciente se expone a altas concentraciones de alérgenos puede desarrollar síntomas y ataques de asma.
Los alérgenos más frecuentes son: 

a) Los ácaros del polvo (Dermatophagoides pteronyssinus y farinae) son una subclase de arácnidos, organismos microscópicos que se acumulan en el polvo doméstico. Se consideran alérgenos  perennes, ya que pueden afectar al enfermo a lo largo de todo el año. Abundan más en zonas cálidas y húmedas, como la costa. Por el mismo motivo, su concentración es mayor en periodos más templados y húmedos como suelen ser los otoños y las primaveras. 

Los inviernos suelen ser húmedos, pero más fríos, y los veranos normalmente son la peor estación para los ácaros por ser más secos y cálidos. Las diferencias climatológicas de una misma estación en años diferentes (veranos más húmedos, otoños más secos de lo esperado) pueden modificar estas  revisiones estacionales previas.

Los ácaros del polvo se acumulan en librerías, alfombras, moquetas, colchones, en definitiva todo aquello que puede acumular polvo en interiores.
Cuando se realizan actividades domésticas como barrer o limpiar la casa, se puede producir un aumento de estos ácaros en el aire que el paciente respira y ocasionarle un ataque de asma.

b) El polen es una sustancia producida durante la floración de las plantas y árboles que se libera al aire que respiramos. En períodos
de elevada polinización, su alta concentración en el aire que el paciente respira, puede provocar una crisis de asma. Las condiciones atmosféricas interfieren en la cantidad de polen en el aire, que es mayor durante los días soleados y ventosos, y menor durante los días lluviosos, nublados y sin viento. Además, no se debe olvidar que la polinización de cada planta y árbol se puede producir en distintos periodos del año. Los pólenes se consideran alérgenos estacionales, ya que afectan al enfermo únicamente en las épocas del año en las que se produce específicamente su polinización. Los pacientes deben conocer los períodos de polinización específicos de aquellos pólenes a los que están sensibilizados.

c) Los animales domésticos también son fuente de alérgenos, sobre todo contenidos en su caspa, saliva y/u orina. Entre los más frecuentes están el gato, perro y hámster, aunque otros animales también pueden ser fuente de alérgenos (caballos, animales de granja, etc.). Es necesario tener en cuenta que la caspa de los animales es muy volátil, por lo que pueden aparecer sensibilizaciones en niños que aparentemente no tienen contacto con los mismos, pero que frecuentan espacios donde han estado animales o personas que la transportan en sus ropas (colegios, guarderías…).
Además, los animales con pelo largo, pueden ser portadores de ácaros del polvo.

d) Los mohos de la «humedad» también son causa de empeoramiento del asma en aquellas personas sensibilizadas a los mismos. Uno de ellos, la Alternaria, se ha relacionado en algunos pacientes con formas graves de asma. Es frecuente en lugares húmedos (sótanos, buhardillas, casas con escasa ventilación, jardines con hojas caídas, plantas y material orgánico en descomposición, etc.).

Es importante, en caso de sensibilización, eliminar las zonas de humedad de las paredes o techos donde residen.

1 comentario:

  1. Gracias por mantenernos informados y actualizados un abrazo

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